lunes, agosto 04, 2008

El principio y el fin

Fueron casi dos semanas fuera de México, el día sábado regrese de un viaje que esperé por cerca de 30 años. Aun recuerdo cuando de niño; a los escasos 5 años de edad, un amigo de mi papá me regalo una playera impresa en serigrafía con glitter, con un coche setentero, palmeras, sol y una chica en patines y en medio la palabra California.
Desde ese momento mi vida cambio en muchos sentidos, recuerdo la platica del paisano de mi padre (amigo de la infancia de su natal Puebla), que le contaba con un entusiasmo lo que había vivido en Los Ángeles. Soñaba con poder ir algún día a ese país del que tanto se hablaba el sueño americano. En mi época de la primaria, la mayoría de mis amigos iban de vacaciones a Estados Unidos, yo veía con emoción todo lo que les compraban sus papás en estos viajes, tuve la fortuna de ir a una escuela donde había muchos chavos de lana, aunque era una escuela de gobierno estaba en la zona residencial Lindavista, por el norte de la ciudad de México.

Con el paso del tiempo esta idea de ir a Estados Unidos se hacía una obsesión. Ya mas grande en mi etapa de la secundaría varios de mis amigos se mudaron a ese país, era la época donde tener visa o pasar de ilegal no era tan difícil como ahora. Para finales de esta etapa, el sentimiento de irme a Estados Unidos era más fuerte, sobre todo porque me mude de casa y me fui a vivir a una zona muy pobre del Distrito Federal. Ahí hice nuevos amigos, hijos de obreros, comerciantes y de otros oficios, me encontraba rodeado de una serie de personajes que nutrieron mi vida diaria, me enfrentarían a mis verdaderos orígenes y sobre todo me haría ver mi verdadera realidad. Ellos en su mayoría no terminaron la secundaria y desde muy temprana edad trabajaban en las fabricas aledañas a la zona industrial denominada Tlaneplantla y Vallejo, otros mas habían aprendido el oficio de sus padres; albañiles, carpinteros, barrenderos, etc. De igual manera mi padre nos heredo el oficio de comerciante, desde pequeño nos lo había inculcado, al principio me daba mucha pena, pero la necesidad y el ver que a mis padres no les alcanzaba el dinero, me obligaron a aprender el oficio.

En mi caso mi padre siempre me impulso a seguir estudiando, y ahora con el paso de los años recuerdo muy bien que mis amigos siempre me decían que le hechara ganas, que aprovechará que mis papás me apoyaban para siguiera estudiando. A muchos de ellos sus papás los obligaron dejar la escuela y otros por necesidad. Dentro de los chavos que nos juntábamos, había de diferentes edades, los pequeños que hoy en día son unos jóvenes, los de mi edad que somos adultos y los grandes que en su mayoría pertenecían a bandas y eran unos vivales.

De este último grupo es donde conocí a Mantel (Toño) el cual sentía un especial aprecio por mi. Era por ahí de 1987 cuando por primera vez lo conocí en circunstancias muy extrañas. Me había agarrado unos chavos que me querían basculear (quitarte lo que traías de dinero o cosas), pero algo que aprendí en esa época era a defenderse, ahí en mi barrio tenias que saber meter las manos o por lo menos no dejarse que se aprovecharan de uno, porque si no; se lo traían de bajada (abusar). Venía de vender en el mercado con un bulto de ropa en el hombro, estos dos chavos eran de otro barrio, recuerdo muy bien que era un domingo, estaba agarrado de las greñas de uno de esos chavos en el piso y el otro estaba pateandome la cara, cuando uno esta en esa situación lo que hay que hacer es por lo menos desquitarse, como decían, no dejarlos irse limpios. La verdad es que pensé que no la iba a librar, pero no olvido cuando vi a unos metros que se paró un taxi del aeropuerto, una suburban, vi como se bajo en friega un chavo alto, delgado y muy moreno, de una patada sentó a aquel que me estaba patenado en la cara, me jaló por el brazo y me levanto; solo dijo "va solos". Acto seguido me trence a golpes con aquel que estaba del cabello, mientras el Mantel no dejaba de patear al otro. Estaba muy golpeado de la cara y al final el Mantel termino agarrandose a los dos. Ya cuando se fueron no pude aguantar el llanto de frustración, había sido un mal día y para colmo no habia vendido nada. El Mantel me llevo hasta la puerta de mi casa, viviamos en el mismo callejón, a unas cuantas casa de la mía, mi papá salió a recibirme, como era de costumbre me regaño pensando que me había peleado, pero el Mantel le explico lo que había pasado. Conocía muy bien a mi papá, el era un chamaco cuando le ayudaba a llevar piedra al terreno donde estaba construyendo la casa. El se despidió de mi y yo le di las gracias.

Ese día conocí a un gran amigo que me ayudo mucho a sobrellevar la vida en esos barrios donde la vida es muy difícil. En aquella ocasión tuve la suerte de que el venía llegando del Gabacho (USA), días después me llevo unos tenis a mi casa como regalo, eran unos Vans, que me quedaban como 2 tallas grandes. Con el tiempo conviví mucho con el, se la pasaba llendo y viniendo, trayendo consigo ropas juguetes, tenis, etc, y siempre me traía algo.
El me platicaba las historias de sus viajes, yo siempre le decía que me llevará, pero siempre se negó, me decía que mejor estudiara. Fue un gran amigo al cual siempre veía como un hermano mayor. Con el tiempo dejamos de convivir cada vez menos, pero cuando llegaba en la noche de la escuela a veces me lo encontraba en la puerta de su casa, me daba la impresión que se sentía solo, le gustaba platicar conmigo de lo que hacia en la escuela, cuando lo veía en la puerta de su casa; pasaba a saludarlo, nunca se canso de decirme "sigue estudiando, eres nuestro orgullo". Su gran problema fueron las drogas, el paso de los años y su excesivo consumo de estas hicieron que cambiara su carácter y dejo de ir a Estados Unidos. Paso un tiempo y una tarde discutió muy fuerte con mi papá, al grado de avetarle una enorme piedra, yo estaba entre la espada y la pared, era como ver a mi hermano mayor discutir con mi papá. Le pedí que se alivianara; que éramos amigos, algo de lucidez paso por su cabeza en ese momento y se marcho, recuerdo que mi papá le dijo "calmate, no estas haciendo bien las cosas te van a matar un día de estos". Esa semana no dormí muy bien, quería ver al Mantel y platicar con el, pero ya no pude hacerlo, a la semana siguiente lo encontraron dos cuadras abajo de donde vivíamos; todo golpeado y agonizando, le habían enterrado una varilla de casi 60 cm de largo que le atravesó el cráneo y lo dejo ensartado al piso, los de la cruz roja tuvieron que cortar la varilla para despegarlo del suelo, quedo en coma y una semana después murió. Nunca pude despedirme de el, no fui a verlo al hospital ni a su entierro.

Toño fue una persona muy importante en mi vida de adolescente, recuerdo bien cuando me fui de mi casa con una mochila unos pesos y con todas las intenciones de irme de mojado al Gabacho, el me detuvo y me aliviano, siempre me daba los motivos correctos, del porque no debería irme.

El ir a Estados Unidos es una cuestión de sentimientos encontrados, mi pareja Sandy me decia hace unos días: "te veo raro, como cambiado" y la verdad es que algo cambió dentro de mi. En mi vida existe una enorme lista de amigos que están ahora allá y les va mucho mejor de lo que les pudo haber ido aquí en México, unos murieron o se perdieron en el intento de cruzar, otros mas se volvieron adictos y ahora los pocos que han sobrevivido deambulan por el barrio.

Este viaje significa para mi muchas cosas y hoy regreso con otra idea de lo que quiero hacer. Curiosamente recordado con mi papá, en agosto falleció Toño, hace mas de 18 años, el ahora tendría 42 años. 

4 comentarios:

Gabriel Martínez Meave dijo...

Impresionante el post, Kone. De qué cosas nos enteramos. Si pusiéramos lo que hemos vivido en nuestros blogs, serían un gran anecdotario de nuestro DFctuoso, y eso sin hablar de la ilustración y el diseño. Saludos, G.

Kone dijo...

Si la vida es muy rara, a veces uno nunca sabe por donde nos va a llevar, la verdad es que lo que me sucedió en mi niñez y adolescencia; es solo una de tantas historias que se viven día a día en esta gran ciudad. Puedo decir que no nos ha ido tan mal, hay que agradecer lo mucho o poco que tenemos, y siempre ir adelante.

Un sincero saludo y abrazo.

stevefury90 dijo...

Es dificil expresarse ante estas experiencias, y no quiero herir ninguna suceptibilidad; pero me gusta creer que hay algo mejor despues de esta vida; y desde ese lugar, Toño te ve y creeme, debes ser su orgullo, como siempre lo fuiste.

Kone dijo...

:)