lunes, junio 09, 2008

BEF y la ilustración en México.

Hoy hace ya mas de 9 años que empece en este negocio de la ilustración, y de esos lejanos años mi hijo es memoria viva de que representa para mi este oficio, pero contar mi historia va de la mano con una persona a la que quiero mucho y respeto, se trata del buen BEF, quien sin lugar a dudas puede decirse que me dio mi primera oportunidad en esto de la ilustración dentro de ña revista Complot, el mismo recuerda que el día de mi entrega nació mi primer hijo, motivo por el cual no puede entregarle a tiempo, podriá decirse que es como un ángel guardián que siempre ha estado ahi para darme su apoyo y en otras veces un jalón de oreja.
El día de ayer Bef público en el periódico Reforma un artículo muy intersante que nos habla un poco acerca de los orígenes de la ilustración en México, hacia donde se dirige y una lista de sus ilustradores favoritos. Agradezco a Bef por considerarme en esta lista, y de cierta manera por pedir mi opinión y compartir conmigo su estupendo artículo, demostrando nuevamente que Bef, no solo es un gran ilustrador o escritor, también es una persona con mucha calidad humana y en lo personal lo considero como un hermano.

Saludos.


Pintan su historia

Por Bernardo Fernández Bef
La ilustración tiene cada vez un peso mayor en la industria editorial, explican quienes han destacado en esta disciplina
Hablar de ilustración en México es zambullirse en una tradición por lo menos centenaria, a la que la academia parece haberle negado el reconocimiento que merece y, sin embargo, se mantiene vigente, reinventándose y evolucionando todo el tiempo.

Quizá convendría empezar por definir qué es la ilustración. Con su característica parquedad, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dice a la letra, en la segunda acepción del término: Estampa, grabado o dibujo que adorna o documenta un libro.

Durante años, tales imágenes se han percibido como eminentemente ornamentales. Sin embargo, hoy en día la labor del ilustrador va más allá de simplemente decorar libros (o revistas, o websites, o portadas de discos o empaques de juguetes, o cualquier otra superficie donde hagan falta imágenes, aunque para este texto me limitaré al medio editorial).

El ilustrador moderno, como digo a mis alumnos, es un profesional de la comunicación visual que tiende puentes entre contenidos abstractos y sus lectores a través de las imágenes. Dicho en términos más amables, en el ámbito editorial los ilustradores seducimos lectores.

Decía líneas arriba que en México la ilustración es por lo menos centenaria, y si bien hay quien ve en los tlacuilos mexicas a nuestros ancestros, me atrevo a afirmar sin equivocarme que el santo patrón del oficio en nuestro País es San José Guadalupe Posada, quien bajo su manto entintado arropa no sólo ilustradores sino también caricaturistas, historietistas, grabadores y cartelistas entre otros autores de gráfica popular.

Muchos de nuestros grandes artistas plásticos pasaron por la ilustración en un momento u otro, como pueden dar cuenta los volúmenes de la Biblioteca de Ilustradores Mexicanos que edita RM y que incluye libros de Diego Rivera y Rufino Tamayo, entre otros, por no hablar de grafistas de la talla de Ernesto El Chango García Cabral o el legendario Miguel El Chamaco Covarrubias, cuyas ilustraciones tomaron por asalto las páginas de las revistas neoyorquinas en los años 20.

Artistas como Alberto Beltrán, Leopoldo Méndez, Andrés Audiffred, Salvador Pruneda, Germán Butze, Abel Quezada e incluso José Luis Cuevas sedujeron lectores con sus imágenes en un momento u otro de sus respectivas trayectorias. Ante tal enunciación de nombres quizá éste sería el momento de preguntarse, ¿la ilustración puede considerarse arte?

Si bien me parece que se trata de una discusión un poco estéril, puedo acotar que Santiago Cohen, pionero entre los ilustradores contemporáneos mexicanos en publicar en el competido mercado estadounidense, señaló que la diferencia entre la pintura y la ilustración consiste en que la segunda es la que paga la renta.

El papel del ilustrador

Haciendo un poco a un lado todas estas consideraciones, ¿cuál es el panorama actual del oficio en nuestro País?

A pesar de su extendida presencia en el panorama editorial, el ilustrador pocas veces ha tenido un papel protagónico. Miles de colegas llenaron las páginas de la prensa y los libros mexicanos (incluyendo anuncios de publicidad) sin recibir nunca ningún crédito. El reconocimiento al ilustrador mexicano, algunos de los cuales son auténticas celebridades en el medio, es un fenómeno reciente.

Por otro lado, la creciente competencia entre colegas, no pocas veces feroz, ha provocado una dramática caída de las tarifas cobradas por los ilustradores. Las editoriales especializadas en libros de texto escolares son grandes consumidoras de imágenes que sin embargo pagan cantidades casi irrisorias por viñeta. Recientemente, una importante empresa editorial especializada en revistas y periódicos bajó sus tabuladores para pagar aún menos que antes. Inaudito en cualquier campo profesional.

No obstante, los ilustradores somos los primeros que debemos aceptar nuestra responsabilidad como gremio. Hemos fallado a la hora de cerrar filas, entre otras cosas porque estamos desperdigados, pese a iniciativas como la página www.ilustracionmexico.org, en la que nuestro colega Carlos Lara, él mismo un ilustrador, intentó aglutinar un directorio de profesionales que funcionara a la manera de las sociedades de ilustradores de Estados Unidos. O a los colegas que conforman El Ilustradero (http://elilustradero.blogspot.com), colectivo de profesionales que hacen frente común, intercambian información y tips y se juntan para hacer proyectos.

Aunque imagino que la naturaleza solitaria de nuestro oficio impide que seamos todo lo gregarios que debiéramos. Y no creo que sea un fenómeno exclusivo de nuestras latitudes.

Pixeles vs. vectores

Creo importante destacar que en los 90 la digitalización del oficio editorial sirvió como una especie de corte de caja generacional. Decenas de ilustradores de la generación anterior, muchos de ellos extraordinarios grafistas, descubrieron casi de un día para otro que los voraces requerimientos del mercado editorial exigían no sólo tiempos cada vez más cortos, sino además la entrega de imágenes en soporte digital (con el consecuente abaratamiento de tarifas).

Como en un cataclismo cretácico, el ecosistema editorial se modificó profundamente, abriendo paso a una generación digitalizada que había hecho de la computadora un gran lápiz.

¿Fue esto en detrimento de la calidad de las imágenes? No lo creo, más bien pienso que fue una modificación necesaria acorde con los tiempos. En cierta medida fue también una democratización del oficio: ahora cualquier persona que pudiera tener acceso a medios digitales podía entrarle a proyectos de ilustración.

Al principio, desde luego, el frenesí por lo digital dio cabida a muchísimos diletantes que mouse en mano aplicaban indiscriminadamente filtros y efectos del Photoshop, ubicuo programa de manipulación de imágenes. Los resultados, al principio novedosos, eran terriblemente monótonos y al cabo de poco tiempo, aburridos. Sólo quienes exploraron las posibilidades del medio pudieron seguir activos.

El Photoshop, junto con otros programas como Painter, Freehand o Illustrator, estos dos últimos de imágenes vectoriales, se volvieron estándares mundiales en la industria editorial. De modo que, completándolos con los programas de generación de objetos en 3D, básicamente la ilustración contemporánea se puede dividir arbitrariamente en dos grandes categorías: la vectorial, hecha a partir de polígonos, y la pixelar, conformada por miles de puntos de pantalla o pixeles (a mayor número de pixeles, mayor complejidad y requerimiento de memoria).

Ahora, los métodos tradicionales como la acuarela, el óleo, el grabado o el carboncillo no han desaparecido. Se han integrado en la segunda categoría, con la ayuda de tabletas digitalizadoras, manejadas con lápices electromagnéticos sensibles a la presión e inclinación. A esto se ha dado en llamar métodos tradigitales.

Quienes siguen trabajando en medios tradicionales al terminar tienen que fotografiar o escanear sus originales, lo que los convierte al final del día en archivos digitales.

Cerrar filas

A veces entre los más jóvenes pareciera anidar la idea de que antes de los 90 no existía la ilustración en nuestro País. Gran equivocación.

Por otro lado, el ilustrador es cada vez más un importante colaborador de la industria editorial al generar imágenes que complementan y no pocas veces redondean la idea del autor del texto. No hay quien dude del talento de los grafistas mexicanos. Acaso haga falta profesionalizarnos como gremio, cerrar filas, subir nuestro trabajo a websites y seguir explorando nuestros lápices, los digitales y los analógicos.

De otro modo, jamás pasaremos de ser decoradores de interiores... de libros.


La apuesta mexicana

¿Quiénes son los ilustradores mexicanos?, ¿dónde publican?, ¿en dónde puede verse su trabajo? Ya he mencionado las páginas del Ilustradero e Ilustración México. A riesgo de quedarme sin amigos, por aquello de que olvide algún nombre, me atrevo a enlistar algunos grafistas interesantes. Desde ya aclaro que es una lista hecha al vuelo de la memoria, en modo alguno pretendo hacer una definitiva. Tan sólo algunos colegas cuyo trabajo me entusiasma.

En estricto desorden alfabético:
* César Evangelista
* Luis Sopelana
* Ixchel Estrada
* Juan Carlos Arenas
* Luis Pombo
* Julio Carrasco
* Manuel Monroy
* Julián Cicero
* Fabricio Vanden Broeck
* Ricardo Peláez
* Federico Jordán
* Ricardo García Micro
* Jorge Alderete
* Heyliana Flores
* Patricio Betteo
* Bachan
* Chema Skandl!
* Israel Mejía
* Édgar Clément
* Luis San Vicente
* Gedovius
* José Quintero

Bernardo Fernández Bef, escritor e ilustrador, imparte ilustración digital en la UIA. http://monorama.ciudaddeblogs.com.

Fuente: El Ángel de Reforma / México
Domingo, 08 de junio de 2008

Nota. Algunos de los ilustradores no tienen site y blog.

2 comentarios:

yock contagio by carlos paramo dijo...

oh pero que buen artículo,
uno solo hace cosas sin tener idea de mucho de lo que a acontecido...



bye saludos

Kone dijo...

Toca buenos puntos el artículo, pero el tema da para mucho mas. Quizá en algún momento se pueda hacer algo donde toquen estos temas.

Saludos a Querétaro